miércoles, 15 de marzo de 2017

George Harrison y su pasión por los autos

Los coches de George Harrison, ex componente de los Beatles, eran la envidia del vecindario en Oxfordshire (Inglaterra). Y no es para menos porque en el garaje de su mansión Friar Park llegó a acumular más de cien juguetes de Aston Martin, Jaguar, McLaren, Ferrari o Mercedes.

No tenía mal gusto el chico este. Solo hay que ver el chalet adosado en el que vivía el pobre, compuesto por poco más de un centenar de habitaciones.

De los cuatro integrantes del conjunto de Liverpool, George Harrison fue el más apasionado por el mundo del motor. Pero no solo coleccionaba deportivos como si fueran cromos, sino que también le apasionaba la competición, especialmente la F1.

George con James Hunt
Tanto es así que asistía con frecuencia a los Grandes Premios del Mundial, donde era habitual verle charlar por el paddock con los mejores pilotos de F1, como Ayrton Senna. Incluso con algunos de ellos, como fue el caso de Emerson Fittipaldi, llegó a trabar una gran amistad.

También con su compatriota James Hunt, uno de los corredores fiesteros del Gran Circo, solía conversar en los circuitos.

George en su Ford Anglia modelo 1955

Uno de los primeros coches de George Harrison fue un Ford Anglia 1955. Viendo el modesto vehículo está claro que se lo compró antes de que llegara la beatlemanía y con ella, los millones. Por aquel entonces su cartera y sus posibilidades todavía estaban muy alejadas del richacón en el que más tarde se convertiría.

Cuando el negocio de la música con sus tres colegas empezó a irles bien, Harrison dio rienda suelta a sus caprichos motorizados. Uno de los primeros se llamó Jaguar E-Type, con el que posó en 1964.

En su Jaguar E-Type en 1964
Como buen británico, el amigo George, siendo ya toda una estrella del rock, se decidió a ampliar su camada con un imponente Aston Martin DB5 1965.

Por otra parte, recuerda que en los años 60 se llevaba mucho la temática psicodélica, como en el caso del famoso Rolls de John Lennon. Y claro, Harrison se apuntó a la moda con un Mini 1966 que aparecía en la película Magical Mystery Tour.

Evidentemente que después de degustar los mejores bocados de su país, el cantante saboreó las delicatessen italianas. Un buen ejemplo de su buen paladar lo constituye el Ferrari 365 GTC 1969.
Aston Martin DB5 1965, de George

¿Y qué te parece el Ferrari Dino 246 GTS que disfrutó desde principios de los 70? Mucho rollito hippie, budista y antisistema, pero este señor vivía como un capitalista de tomo y lomo.

En su minúsculo parking, George encontró espacio para una bestia de la época: el Mercedes-Benz 560E AMG 1986. Por cierto, cuando se cansó de él, se lo cedió a su amigo Jeff Lynne, vocalista y líder de la E.L.O. Ya se sabe que entre camaradas del espectáculo se tienen este tipo de detalles. Ya les digo yo que esas cortesías no son nada habituales dentro del periodismo.

Mini psicodélico que aparece en MMT

Probablemente, el McLaren F1 sea uno de los coches de George Harrison que más nos gustan. Según cuenta la leyenda, lo construyeron los chicos de Woking para él. Siguiendo con los cotilleos, ¿sabías que su ex amigo Eric Clapton, además de conquistar a su esposa Pattie Boyd, también quiso levantarle este deportivo? Cosas de artistas.
Porsche 930 Turbo

Por último, te presentamos el Porsche 930 Turbo, uno de los coches de George Harrison más divertidos de conducir.

Como te comentábamos al principio de este artículo, George Harrison fue un apasionado de los monoplazas y no dudaba en cambiar la guitarra y el micrófono por el casco y los guantes para darse unas vueltas en algún bólido. Aquí le tienes a los mandos de un Lotus 18 del 61 pilotado en Donington 1979.

George piloteando un Lotus 18 de 1961
Ferrari Dino 246 GTC
Fruto de ese amor por la velocidad, también se dejaba caer de vez en
cuando por el Festival de Goodwood. En la edición de 1993 participó con un bicho artesanal denominado Light Car Company Rocket, similar al de la foto. Esa maravilla fue diseñada por el mismísimo Gordon Murray. Para que luego te digan que el dinero no da la velocidad.

Su devoción por la competición le llevó incluso a componer Faster, un tema en el que homenajeaba a sus ídolos de las carreras de F1. www.topgear.es